CHAPULIN
En México, comer insectos no es una moda, es memoria histórica.
Y entre todos ellos, el chapulín ocupa un lugar de honor: pequeño, saltarín y sorprendentemente sabroso.
Los chapulines se comen en prácticamente todos los estados del centro y sureste del país, una costumbre que se remonta a tiempos prehispánicos, cuando la gastronomía no necesitaba chefs con estrella Michelin para ser sofisticada.
Un nombre que ya lo dice todo
La palabra chapulín proviene del náhuatl, lengua que no se andaba con rodeos poéticos:
chapāni = rebotar
olli = hule
Es decir: “insecto que brinca como pelota de hule”.
Descripción precisa, científica… y bastante divertida.
Los primeros registros históricos sobre su consumo provienen de la cultura mexica, que ya entendía algo fundamental: si está ahí, es nutritivo y salta mucho, probablemente se pueda comer.
Chapulines y Teotihuacán: arqueología con sabor
En los alrededores de la zona arqueológica de Teotihuacán, esta tradición sigue viva.
Nada abre mejor el apetito —ni cierra mejor el círculo cultural— que una tortilla caliente con chapulines tostados, generosamente aderezados con:
Ajo frito
Sal
Limón
Y, por supuesto, acompañados de un caballito de mezcal.
Alex. (2026, 16 enero). Chapulines, manjar de sabor único y patrimonio gastronómico de México. Tierras Mayas. https://tierrasmayas.com/chapulines-manjar-de-sabor-unico-y-patrimonio-gastronomico-de-mexico/

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